Get Adobe Flash player

El crimen del penitenciario: la investigación cierra el cerco sobre la viuda y su amiga

A Gabriel Tichellio lo mataron en su propia casa mientras dormía, en la siesta del jueves 26 de julio, en el barrio Nuevo. Lo golpearon en la cabeza con un mazo, que fue hallado este domingo en la zona donde dejaron el cadáver dentro del vehículo que usaba el agente penitenciario, una Renault Kangoo gris, en la avenida Maipú casi ruta 12.

El elemento tenía sangre y cabellos de la víctima. Además, habrían encontrado la billetera y ropas. La esposa de Tichellio, Lorena Encinas, y Miriam Jara quedaron detenidas por el crimen. Cámaras de seguridad captaron a la Kangoo en la noche del jueves seguida de una moto por Maipú y Guayquiraró. Se presume que en ese momento el cadáver de Tichellio era transportado hacia el lugar donde dejaron el vehículo abandonado. Se sospecha que Encinas conducía la camioneta con el cuerpo de su marido y Jara iba en la moto. Una vez que dejaron la Kangoo, ambas regresaron en ese vehículo a la casa de Encinas. “Presuntamente, entre la mujer del penitenciario, Lorena Encinas, y su amiga Miriam Jara, el vínculo no era solo de amistad”, confió una fuente de la investigación a Radio Dos.

Al parecer, “al momento de ser asesinado”, Tichellio “habría estado durmiendo, por lo que no impuso defensa alguna para contener el ataque a mazazos de que fue víctima”. La hipótesis es que “Jara habría sido la autora material del asesinato, dada la fuerza empleada para aplicar los golpes”. Su estado físico se condice con ese detalle. Las fuentes sospechan que el “homicidio fue planificado y debidamente premeditado” con la idea de que se siguiera la pista de una muerte “en intento de robo o ajuste de cuenta”. Sin embargo, los peritos dieron cuenta ya desde un principio que el crimen no fue cometido en el lugar donde fue encontrado el cadáver, unas cinco horas después.