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Multitudinario primer fin de semana de carnaval

El desfile fue enérgico, el marco multitudinario y la noche ideal, eso permitió que las comparsas armaran una fiesta en la noche del sábado. Hubo algunos inconvenientes en el ingreso al predio y demoras en el tránsito.

Un marco de público más nutrido, ya desde el inicio, fue la característica distintiva de la segunda noche del Carnaval Correntino 2018, que exhibió una postal efervescente de alegría y pasión tanto en las comparsas como en las tribunas. La competencia se mostró aguerrida en los desfiles iniciales, el próximo paso será la segunda presentación del Show de Comparsas el miércoles en el anfiteatro Cocomarola. La última campeona del carnaval, Ará Berá una vez más demostró que su fuerte está en el desfile. Desde el grupo de apertura hasta el último de los integrantes de la batería, la ejecución coreográfica y musical es destacada, representando muy bien su tema “Cambalache Ará Berá”.

El mix de tangos con ritmos de carnaval es uno de los grandes aciertos, y sumado a la alternancia con las marchas tradicionales, genera una explosión en el público que ni con todos los problemas que tiene el sonido, es fácil de igualar. El paso constante y a buen ritmo mostró algunas desprolijidades cuando llegaron a la mitad de su desfile, allí se notaron algunos baches y apurones por parte de los coordinadores, los que de ninguna manera alcanzaron a opacar su majestuoso paso por la calzada. Al ser la primera de las grandes en ingresar a la calzada, sus dirigentes se enteraron sobre la marcha que el show de batería había cambiado de lugar.

Esto obviamente generó corridas de los delegados del jurado y el personal de apoyo, para conseguir que todo estuviera a punto al momento de llegar a la segunda posta de jueces. Lo llamativo en esta segunda noche es que la bastonera, Elena Ojeda, ejecutó su rutina sin espaldar, lo que le quitó un poco de espectacularidad a su actuación. Para destacar el trabajo coreográfico y la energía que pusieron Brian Gómez y Melisa López, la pareja de arrabaleros, que encendían las tribunas a su paso sin siquiera proponérselo.

- Arandú intenta con magia

“Cómoda en su lugar” parece la definición que mejor le calza a Arandú Beleza que representa este año “Arandú de ensueños”. El evidente crecimiento en lo que hace al diseño y confección de sus trajes no es acompañado con crecimiento en lo musical ni en la espectacularidad del desfile. Esto se torna decididamente aburrido principalmente por dos factores: la música, que alterna entre el samba enredo y la marcha en un loop infinito y monótono, ya que tienen ambos la misma base musical; y por otro lado el empeño en usar los 80 minutos asignados a las comparsas, aún con un número de integrantes muy inferior a las del resto, con lo que el avance se hace tan lento que la gente incluso deja de mirarla. En contrapartida, tanto los trajes solistas como los de grupos son uno de los grandes aciertos de este año, y la comisión de frente, una de sus marcas características, ejecuta la coreografía a la perfección.

- Copacabana se afianza en la avenida

La Esplendorosa sale al ruedo con “Los viajes de Gulliver”, tema con el cual muestra mejoras en cada una de sus presentaciones. Su fuerte siempre fue el lujo en los trajes de sus figuras, lo que se vuelve a notar en esta edición: no solo un diseño majestuoso sino también una confección perfecta, ya que es la única de las que hasta el momento no ha tenido problemas de vestuario. Su larga tradición vive en el corazón del público, que aclamó cada minuto de su paso, cantando cada una de las marchas, y bailando la ecléctica selección musical que acompaña su desfile. Un show de batería que es cada vez más perfecto, con el condimento de la que se perfila como la bastonera favorita de este año: Melisa Torres, a quien será muy difícil robarle la corona obtenida en la edición pasada.

- Un Sapucay para cerrar la noche

La encargada del cierre de la segunda jornada fue el Gallo que representa “Aerolíneas Sapucay” (Fiestas Argentinas) que se presentó mucho más ajustada que en la primera. La Comisión de Frente, compuesta por un alegre grupo de azafatas, desarrolló un show en proximidades del palco oficial, que incluyó hasta un malambo. Un acierto que consiguió levantar a la gente que ya había comenzado a apagarse a causa de lo larga que se volvió la jornada, ya que el inicio del desfile fue cerca de las 5 de la mañana. El vestuario, principalmente los espaldares, volvieron a dar la nota negativa, ya que los que no aparecían caídos generando serias dificultades a los comparseros para ejecutar las coreografías, aparecían directamente rotos. Sapucay tiene una gran ventaja, sabe aprovechar la alegría de la gente en sus desfiles: consigue explosiones al paso de algunos grupos específicos, como el caso de las pimientas, pero sigue sin encender de todo a un público que espera más energía.

La batería está en uno de sus mejores años: ejecución perfecta, vestuario impecable -los payasos representan a modo de homenaje a Los Dandys agrupación humorística emblemática del carnaval correntino- y una coreografía simple pero contundente, les permite soñar con un primer lugar. Pasó el primer fin de semana con buen marco de público y la promesa cumplida de las comparsas de mostrarse completas en las noches inaugurales. A reponer energías, reparar carros, remendar vestuarios para estar listos al próximo desfile de carnaval el viernes 9 de febrero correspondiente a la tercer noche de competencia oficial.

- Inconvenientes en el corsódromo

Los problemas de sonido volvieron a ser protagonistas absolutos, restando mucho al espectáculo en general -ya que la música no alcanzaba a las tres últimas tribunas -, como a las comparsas. Las cuatro competidoras tuvieron que modificar rutinas que ya para la primera jornada habían cambiado. Esto sucede por la utilización de un sistema de antenas en vez del consolidado sistema de cables, que garantiza un sistema unificado de sonido de calidad. Las demoras esta vez estuvieron dadas por un “apagón” eléctrico que, alrededor de las 21, dejó sin energía al corsódromo Nolo Alías. El corte afectó el ingreso, ya que los molinetes dejaron de funcionar por casi una hora, incluso aún con el servicio eléctrico restablecido. De la misma manera, las comparsas que ya se estaban preparando para ingresar tuvieron que interrumpir el trabajo de organización y armado, lo que generó una larga espera en el arranque del desfile. Además se registraron nuevas demoras en el ingreso al predio a causa del colapso del tránsito en la ruta nacional Nº12, un problema que nunca se pudo resolver. Lo mismo sucede al amanecer, a la salida del predio donde la situación pone a pruebas la paciencia del público y de los comparseros que deben esperar hasta una hora para salir del Nolo Alías.